sábado, 20 de diciembre de 2014


Vi palidecer la mañana mientras tu paseabas por mi cabeza,
vuelves más frío el invierno que lo sepas.
Sigo encadenada a cada una de las palabras que no me dijiste,
corro tras ellas como si pudiera alcanzarlas,
y eso que ya sé que nunca podría retenerlas.

Sigo preguntándome si aun recuerdas mi voz,
si eres capaz de imaginarme enfadada,
si tienes esas palabras guardadas en un cajón esperando que vaya a recogerlas.

martes, 9 de diciembre de 2014

Sentada en su sofá todo se veía desde otro punto de vista, la luz tenue y anaranjada de la lamparilla que tenía justo a mi lado iluminaba levemente la habitación, creando un ambiente relajado.
Entonces él entró por la puerta y se acercó despacio hasta mí. Yo le miré expectante y en silencio esperando que hiciera cualquier gesto o mueca que revelara tanto secretismo, pero no se inmutó.

-Tranquila. -Me susurró en el oído sentándose a mi lado.

Me rozó los labios con los suyos en un beso casi invisible y cambió la cara de misterio por una sonrisa divertida.

- Cierra los ojos. -Me volvió a decir mientras bajaba mis párpados con sus dedos.
Tenía las manos heladas pero no pudo transmitirme aquel frío. Mis mejillas ardían.

Mantuve los ojos cerrados, la clásica confianza ciega del que no sabe lo que le espera, y sonreí impaciente. 
Aunque no pudiera ver nada, en mi mente seguía viéndole a él. Sus ojos brillaban dentro de mi cabeza con una intensidad que estaba segura de que podría iluminar la habitación mucho mejor que aquella lamparilla.
Y aunque debería sentirme vulnerable porque no podía ver nada, me sentía segura y a salvo. Me sentía completa.

Me empezó a llegar un fuerte olor a humo pero no me moví, la temperatura de la habitación empezó a subir hasta convertirse en un calor insoportable, pero ni siquiera entonces me levanté.

Oí sus pasos alejarse y cerrar la puerta con un portazo, pero no abrí los ojos.
Respiré tranquila a pesar de que el humo inundaba mis pulmones.
Permanecí allí, quieta.
Permanecí allí, imaginando su silueta ardiendo conmigo.






domingo, 30 de noviembre de 2014

He perdido la noción del tiempo, no encuentro tu dirección por más que lo intento.
 Y lo peor es que no me queda nada que decir ni hacer para encontrar el camino de vuelta. No sé seguir, no sé regresar. 
No quedan opciones para el que está perdido entre la nada. 
Mis ojos se quedan anclados sin remedio en el brillo incesante y gris de la calzada,
 ha llovido mucho, dentro y fuera de mí. 
Y ahora sólo queda admirar la belleza que queda tras el desastre.
Estoy haciendo añicos tu ausencia entre mis dedos congelados por el frío.
Ojalá estuvieras aquí para envolver mis manos con las tuyas y alejarme de todo esto. 
Pero ya no me queda ni tu rastro. 
No sé donde te has metido, no sé si quiero averiguarlo.
Cuando ya está todo dicho, es cuando cualquier tipo de consuelo se vuelve innecesario. 

viernes, 21 de noviembre de 2014

y así es como tú me alejaste de ti.

Y  mientras tanto tú, seguías siendo incapaz de mirarme.
Tus ojos, antes cercanos y que me solían ser tan familiares,
 ahora no eran más que un triste espejismo de lo que quise que fuéramos.
 Los mantenías alejados de mi vista,
 me mantenías alejada de ti, sólo por si acaso.

Tu voz me sonaba demasiado lejana, pero aun era capaz de oírla ahogarse en mi memoria,
 se perdía como un susurro débil, se escondía entre mis gritos.
Te has convertido en un viento gélido y corrosivo que se extiende desde mi pecho hasta la punta de mis dedos, congelándome hasta sellar mis labios.
Sólo tú has conseguido dejarme sin palabras.
Hielas mis lágrimas, 
que caen a mis pies haciéndose añicos como si fueran cristales. 
Pero no quiero echarme la culpa porque no hay culpa que arregle todo esto.
Ahora soy ese tren que no regresa, sin rumbo.

Sin miedos, me salvaré yo sola.


martes, 18 de noviembre de 2014

He intentado dejar atrás tus huellas,
supongo que ya sabrás eso.
Me gustaría que lo supieras.
Me gustaría que quisieras saberlo.

Estoy cansada de buscarme.
Así que me rindo. 
Me he perdido huyendo de ti, 
porque eres tú el que está en mis ojos.
Estás en cada pestañeo.
Estás.
Y después desapareces, todo en el mismo segundo.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Me estás pidiendo que no mire hacia adelante,
pero también que no me gire hacia atrás,
al final siempre acabo mirándote a ti,
o al menos cuando consigo encontrarte.

Te estoy hablando sin voz,
Tu me estás mirando con los ojos cerrados,

Me estás pidiendo que respire.
Y una vez más, me estás pidiendo demasiado.

10/10/14

No podía pensar en otra cosa que no fueras tú y tu forma de mirarme, o en
tu sonrisa,
que jugaba al escondite con la mía cuando nos besábamos,
sólo conseguían encontrarse cuando decidíamos abrir los ojos,
cuando conseguíamos separarnos aunque fuera por unos segundos.
Para después volver a esconderse en otro de nuestros besos.

No podía pensar en otra cosa que no fueras tú y tu forma descara de actuar,
o en tus manías, tus tonterías...
O incluso cualquiera de todas tus cosas malas. En ese momento cada una de ellas dejaron de pesar.
Se volvieron invisibles.
O no sé, lo mismo era yo que con tus manos tapándome los ojos era incapaz de verlas.

No podía pensar en otra cosa que no fuéramos nosotros dos.  Ardiendo juntos.




sábado, 13 de septiembre de 2014

11/120914

Le pillé sonriendo y sólo pude pensar que me hubiera quedado allí viéndole sonreír para siempre.
En ese momento lo tuve claro, nunca había tenido elección porque nunca hubiera sido capaz de no elegirle a él. De ninguna de las formas, y en el fondo ya lo sabía. Luchaba contra mi misma porque sabía que estábamos condenados, que yo misma lo estaba.
Y aun así seguía prefiriendo ese infierno a cualquier otro, su infierno como prioridad entre cualquiera de mis opciones. Como si estuviera viendo el final del precipicio y aun así decidiera seguir corriendo,





domingo, 7 de septiembre de 2014

50914

Apartó el pelo de mi frente y sonreí.
Sólo pude pensar que quería que siguiera siendo mi brújula cada vez que me perdiera
aunque ahora tuviera que encontrar el camino yo sola, no quería perdernos.
No me quería perder a mi misma. Otra vez.

domingo, 20 de julio de 2014

311013

La calle estaba desierta, ya eran casi las dos de la mañana y la única compañía que nos quedaba era la tenue luz que despedían las farolas y los eventuales coches que cubrían de luces rojizas el asfalto.
Yo le miraba y sonreía, una sonrisa tan involuntaria como podían ser mis propios latidos.
El, como respuesta, me cogió de la mano y sentí como una especie de corriente eléctrica corría aceleradamente por mi cuerpo, cruzamos la calle y aun en medio de la carretera se paró y tiró de mí hacia él con fuerza.
Mi pulso se aceleró cuando sentí el peso de sus ojos azules sobre los míos, brillaban, como si se hubieran encendido para mirarme.
Deslizó sus manos hacia mi cintura y me sonrío como si me estuviera leyendo el pensamiento, como si supiera como se aceleraba mi sangre cuando estabamos cerca, así que me besó.
A pesar del frio que corría a nuestro alrededor, sus labios ardían, noté como de repente subía la temperatura pero sólo entre nosotros, entre el mínimo espacio que quedaba entre su cuerpo y el mío.
Mi mente se paralizó en ese momento, permanecía totalmente en blanco, absorta en cada detalle de su contacto, en sentir cada leve movimiento de sus labios sobre los míos, en medir la fuerza de sus brazos apretándome contra su pecho o incluso como mis manos se cerraban inconscientemente alrededor de su cuello.
Nos convertimos en una pincelada de calidez entre la frialdad de la calle.

martes, 15 de julio de 2014

Dentro de mi todo eran precipicios, finales detras de otros finales y caminos que no llevaban a ninguna parte. Los seguía a ciegas, ni siquiera intentaba no estrellarme. En el exterior todo era fuego y explosiones y yo lo único que quería era arder y estallar con ellas. Ser todo y nada al mismo tiempo. Encenderme y apagarme.

lunes, 30 de junio de 2014

El cielo se apagó para nosotros,
tus ojos eran un presagio de días peores,
 los entornabas, 
no querías que me diera cuenta. 
Sabías que eras capaz de apagarme con tus propias manos, 
me apresabas con tus labios y me hacías desear no salir de allí.
Y aunque a ratos lo intentaba, casi nunca conseguía escaparme.
y así cada día, tu seguías siendo tú.
y yo seguía intentando que fuéramos nosotros.

viernes, 20 de junio de 2014

Eras un laberinto sin salida cuando sonreías,
me atrapabas como si fuera sin querer, cuando querías.

domingo, 15 de junio de 2014

Te convertías en fuego al tocarme,
yo me convertía en fuego cuando me mirabas a los ojos.
Una pena, nos conformábamos con vernos arder el uno al otro pudiendo habernos convertido juntos en el infierno.


domingo, 8 de junio de 2014

Me encantaba sentir como sus recuerdos se escurrían en mis manos,
 se precipitaban hacia el suelo deprisa y en fila, uno detrás de otro con cada uno de mis pestañeos.
 Ni siquiera me daba tiempo a retenerlos mientras se me caían, 
aunque tampoco habría hecho el menor esfuerzo para detenerlos. 
Se disolvían. 
Sus besos se evaporaban de mis labios dejándome un agridulce sabor en la lengua, una mezcla entre ausencia y tranquilidad. 
Mis ojos querían decirle adiós sin siquiera tener que volverle a mirar. 
Se deshacieron del recuerdo de su imagen en silencio. 
Como si fuera humo se esfumó en segundos. 
Borrando cualquiera de sus pasos en mi camino. 
Como si hubiera terminado de arder, dentro de mi sólo dejó cenizas.

martes, 27 de mayo de 2014

Simplemente no quería que llegara el momento en el que tu estuvieses ahí,
y yo estuviese ahí también. Y los dos nos miráramos y ninguno fuera capaz de ver al otro.
Como si no nos conociéramos, o como si prefiriéramos no hacerlo. 
Como si echando la vista atrás ya no recordásemos nada,
ni las risas,
(tu risa)
ni las miradas cómplices,
(tus miradas cómplices)
ni las caricias, 
(tus caricias)
ni los besos.
(tus besos)
Nadie podía culparme por intentar retrasar ese momento todo el tiempo que fuera capaz,
todo el tiempo que me dejaras.
Al fin y al cabo, estirar los segundos siempre se me daba bien cuando estaba contigo.
Me encantaba que nos dieran las tantas,
que se nos hiciera de día, 
Me encantaba quedarme mirando como se nos acababa el tiempo, porque sí
no te creas que se me olvida que la magia también se acaba.

domingo, 11 de mayo de 2014

10

Cuando se reía sus facciones expresaban niñez y viveza, no siempre tenía la misma sensación cuando le miraba, a veces parecía que sus ojos estuvieran apagados como si alguien hubiera presionado el interruptor de la luz dentro de él. Cambiaba de expresión con facilidad.
A pesar de eso sabía leer sus gestos bastante bien, incluso cuando se limitaba a mirarme fijamente esperando a que leyera en sus pupilas lo que fuera que estuviera pensando, no siempre conseguía acertar pero supongo que me gustaba intentarlo.
No era tan transparente como me hubiera gustado, a veces se volvía totalmente opaco, no dejaba pasar ni un ápice de luz a través de él,  no me dejaba pasar. Se volvía una ventana con vistas a ninguna parte.
Sabía que lo único que intentaba era no darse a conocer, pero nunca me había quedado del todo claro si al menos se conocía a si mismo.
Mi visión sobre él también era cambiante, el era como un prisma, y mi opinión cambiaba dependiendo de la cara que decidía mostrarme.

jueves, 24 de abril de 2014

Me miró desde la más absoluta indiferencia, con la frialdad de un bloque de hielo, 
no fui capaz de ver en sus ojos el más leve atisbo de vida, carecían de todo lo que creía a ver visto en ellos a penas meses atrás, eran impenetrables como una roca. 
Pero supongo que hacían juego con el resto de su rostro, gélido e impasible. 
Su cuerpo ahora sólo me parecía un contenedor vacío, casi no llegaba a recordar como se encendía el mío cuando le miraba, 
como mis pupilas le buscaban sin querer cuando estaba cerca, 
llegados a este punto ni podía ni quería acordarme de nada de eso. 

Así que le sonreí y le dije: 
-Arderé para siempre dentro de ti que lo sepas.

lunes, 7 de abril de 2014

Siempre intento no pensar que te desvistes para otras
Que mis susurros en realidad son gritos que tu nunca quisiste escuchar. 
Me oías por encima de los murmuros de la gente corriente pero sé que no te importaba. Cerrabas los ojos pero no te tapabas los oídos,
 siempre supe que en el fondo te gustaba oírme gritar.

sábado, 5 de abril de 2014

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    Te prometo que este momento es el más especial de toda la semana, y seguramente de todo el mes. Porque estoy contigo. –Me dijo él.

Y  clavó sus ojos sobre los míos con fuerza, sentí el peso de sus pupilas echando a bajo todo el muro de orgullo y enfado que me había estado rodeando todo el día. Me estrechó entre sus brazos y me relajé,  su olor me abrazaba también y cuando respiraba acababa respirándole a él.
Me apretaba como si no quisiera que lo soltara, como si en el fondo supiera que acabaría dejándome escapar, otra vez.
Así que no fui capaz de decir nada, supongo que no quería estropearlo. Quería retener ese momento en mi cabeza, me hubiera gustado poder sentirme así para siempre.

Deshizo el abrazo y me besó, sosteniendo mi cara con su mano,  yo sujeté su mano con la mía colocando mi mano en torno a su muñeca. Fue un beso suave, casi delicado, como si los dos fuéramos de cristal y en cualquier momento pudiéramos rompernos el uno al otro. No me hubiera importado que me hubiera roto en ese momento, le hubiera dejado hacerlo, sólo por esa vez.

domingo, 30 de marzo de 2014

Levanté mil muros para alejarme de ti,
 pero ni siquiera eso fue suficiente.
 Mi miedo construía los cimientos, 
tus ojos echaban abajo todo con un simple pestañeo. 
Mi esfuerzo nunca era un digno rival para tus manos,
 me destruias sin tocarme.

lunes, 24 de marzo de 2014

Te vuelves visible entre mis sombras.

Tu voz está en otros labios,  en boca de todos, aunque nadie puede atraparte. 
Te escondes sigiloso entre las sombras de la gente, que caminan a tu lado sin darse cuenta,
 te haces invisible cuando quieres.  
 El eco de tu presencia  se repetía sin cesar en cada parpadeo de cada una de las personas que he visto hoy.  
Te he buscado mientras huía de ti,
he querido encontrarte cuando me alejaba en la dirección contraria. 
Y aquí estoy, conformándome con verte en otras caras,
 que me mires con otros ojos y que me nombres con otros labios.

domingo, 9 de marzo de 2014

Ya no hay esperanza, ya no queda nada
La nada entre la nada, el vacío entre la falta de todo lo que puede salvarnos.
Tus ojos bailando con mi pena,
las verjas invisibles que no me dejan escapar, y las calles desiertas por las que corre tu voz sin avisarme.
Ya no puedo oírte, tus pasos siguen mi camino, y mi camino ya no existe.

domingo, 2 de marzo de 2014

Yo estaba allí, atrapada entre la jaula helada que habías construido con tus propias manos.
Te gritaba que me sacaras de allí, mi voz retumbaba cubriendo de escarcha las paredes de la habitación, pero a ti no parecía importarte. Simplemente permanecías sentado viendome chillar. Mis gritos no tenían ningún efecto sobre tu rostro, que se mantenía impasible pasaran las horas que pasaran. El tiempo dejaba de existir en aquella estancia, tu puerta estaba abierta pero mi jaula no tenía ni siquiera una ventana.
Sólo quería que me dejaras respirar, te lo pedí. Tu me dijiste que mi aliento era tuyo, y que mi respiración estaba sellada.
y Aunque tu si que tenías la opción de salir de allí, preferiste quedarte para mirarme, para ver como me congelaba con el aire gélido que desprendías de tus labios.


lunes, 24 de febrero de 2014

Me dejaste arder entre tus ruinas,
y cerraste los ojos para no verlo.
Aun así se que el humo de mis cenizas enrojeció tus ojos,
aun no te has alejado lo bastante
para escapar de todo el humo que generaste al quemar esta historia.
Así que corre, no vaya a ser que te salpique todo esto
nunca quisiste hacerte cargo de tus actos, y ahora ya es demasiado tarde.



viernes, 14 de febrero de 2014

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No estoy huyendo de ti, hoy no.  No quiero seguir corriendo en dirección contraria a tu vida para siempre. El vacío de estas dos semanas teñía todo de otro color, pero yo que sé, puede que ni siquiera fuera culpa tuya. Puedo negarmelo todas las veces que quiera pero sigues ahí, en tu lugar reservado dentro de mí del que aun no te he conseguido sacar.  No siento que sea yo misma cuando intento escapar de ti, en cierta forma es como si escapara de mi misma.

domingo, 9 de febrero de 2014

Las cosas reales, las de verdad se van a tomar por culo, y en vez de hacer algo para evitarlo nos limitamos a quedarnos mirando como si nada, como si la cosa no fuera con nosotros. Todo es una mentira y la culpa es nuestra. Por conformanos, aguantamos lo que no queremos por miedo, porque estamos asustados de los demás y sobretodo de nosotros mismos, cuando lo que debería asustarnos es pensar en una decadencia que no acaba porque nadie está dispuesto a evitarlo.

sábado, 8 de febrero de 2014

El sonido de las campanas retumbaba en toda la calle, la oscuridad de la noche envolvía le tenue luz que me ofrecían las farolas, yo caminaba deprisa pero las sombras se empeñaban en alcanzarme. La lluvia repiqueteaba sobre las baldosas acompañando con su percusión al hilo musical improvisado de las campanadas. Tic-tac decían, el tiempo se estaba acabando. Yo eché a correr, a sabiendas de que nadie me estaba esperando.


martes, 4 de febrero de 2014

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Estaba ahí, mirándome desde sus ojos marrones pero como si no fuera capaz de verme.
Como si apenas lograra distinguirme entre el resto de personas del local.
La frialdad de su mirada acompañaba a la de mis manos, que repentinamente se habían congelado
a pesar de que segundos antes estaban bien, ahora no todo estaba bien, a penas era capaz de mantenerme de una sola pieza, como si la fuerza que ejercían sus ojos me hubiera arrebatado de un soplo toda la fortaleza y toda la paz, convirtiéndome en nada, que era en lo que me convertía cada vez que estaba delante. Conseguía todo eso, que dudara hasta de mi misma solo con mirarme. Simplemente estando allí.

viernes, 17 de enero de 2014

Cuanto todos se quitan la máscara de mentiras es cuando nos damos cuenta de todo lo que esconden en cada mínimo detalle que nos muestran, de toda la falsedad que ocultan en sus palabras, cuando las personas que creemos que conocemos se vuelven irreconocibles es  cuando nosotros mismos nos convertimos en desconocidos.

jueves, 2 de enero de 2014

El aire que salía de su boca incendiaba las partes de mi cuerpo por las que iba pasando,  sus suspiros eran como llamaradas cuando rozaban mi cuello,  sus labios eran el mechero y sus besos quemaban más que el infierno,  era increíble como acabamos convertidos en una hoguera a pesar del frío que corría por la habitación y del enorme bloque de hielo que había entre nosotros.  Aun así sabia de sobra que el calor que desprendíamos cuando estabamos juntos jamás derretiría la distancia que había entre los dos.