Simplemente no quería que llegara el momento en el que tu estuvieses ahí,
y yo estuviese ahí también. Y los dos nos miráramos y ninguno fuera capaz de ver al otro.
Como si no nos conociéramos, o como si prefiriéramos no hacerlo.
Como si echando la vista atrás ya no recordásemos nada,
ni las risas,
(tu risa)
ni las miradas cómplices,
(tus miradas cómplices)
ni las caricias,
(tus caricias)
ni los besos.
(tus besos)
Nadie podía culparme por intentar retrasar ese momento todo el tiempo que fuera capaz,
todo el tiempo que me dejaras.
Al fin y al cabo, estirar los segundos siempre se me daba bien cuando estaba contigo.
Me encantaba que nos dieran las tantas,
que se nos hiciera de día,
Me encantaba quedarme mirando como se nos acababa el tiempo, porque sí
no te creas que se me olvida que la magia también se acaba.
Me encantaba que nos dieran las tantas,
que se nos hiciera de día,
Me encantaba quedarme mirando como se nos acababa el tiempo, porque sí
no te creas que se me olvida que la magia también se acaba.
No hay comentarios:
Publicar un comentario