sábado, 6 de mayo de 2017

Quería que mis lágrimas inundaran tus manos,
y tus labios,
y tu cara.

Quería que mis lágrimas nos inundaran,
y que lo entendieras,
y que me salvaras.

Sólo nuestro amor podrá salvarnos,
te dije.
Pero me equivocaba.

tu tempestad acabó con nosotros,
llovías,
me apagabas.

Ya no queda fuego,
ni amor.
Ya no estás tú,
ni yo.

Cielo,
este es el último poema.
Ya no queda nada.