lunes, 30 de junio de 2014

El cielo se apagó para nosotros,
tus ojos eran un presagio de días peores,
 los entornabas, 
no querías que me diera cuenta. 
Sabías que eras capaz de apagarme con tus propias manos, 
me apresabas con tus labios y me hacías desear no salir de allí.
Y aunque a ratos lo intentaba, casi nunca conseguía escaparme.
y así cada día, tu seguías siendo tú.
y yo seguía intentando que fuéramos nosotros.

viernes, 20 de junio de 2014

Eras un laberinto sin salida cuando sonreías,
me atrapabas como si fuera sin querer, cuando querías.

domingo, 15 de junio de 2014

Te convertías en fuego al tocarme,
yo me convertía en fuego cuando me mirabas a los ojos.
Una pena, nos conformábamos con vernos arder el uno al otro pudiendo habernos convertido juntos en el infierno.


domingo, 8 de junio de 2014

Me encantaba sentir como sus recuerdos se escurrían en mis manos,
 se precipitaban hacia el suelo deprisa y en fila, uno detrás de otro con cada uno de mis pestañeos.
 Ni siquiera me daba tiempo a retenerlos mientras se me caían, 
aunque tampoco habría hecho el menor esfuerzo para detenerlos. 
Se disolvían. 
Sus besos se evaporaban de mis labios dejándome un agridulce sabor en la lengua, una mezcla entre ausencia y tranquilidad. 
Mis ojos querían decirle adiós sin siquiera tener que volverle a mirar. 
Se deshacieron del recuerdo de su imagen en silencio. 
Como si fuera humo se esfumó en segundos. 
Borrando cualquiera de sus pasos en mi camino. 
Como si hubiera terminado de arder, dentro de mi sólo dejó cenizas.