domingo, 29 de noviembre de 2015
Cargaba toda la decepción del mundo en mis manos,
y toda la desgana en unos ojos tristes,
y cansados que ya ni parpadeaban al llorar.
Huyendo de mi misma me sentí aun más pequeña y frágil,
más perdida que nunca.
Buscaba en tu mirada una razón para volver a sentirme protegida,
buscaba en tus manos el calor que le faltaba a las mías,
y que me faltaba a mí.
Me busqué en la curvatura de tus labios,
que ya no dibujaban una sonrisa.
En tu preocupación y en tu enfado,
en mi desilusión y tristeza.
En todo lo que sabía que necesitaba,
En todo lo que sabía que ya no podría encontrar.
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