Le vi recorrer la sala con paso decidido pero firme, con la cabeza mirando al frente pero sin centrar la vista en ninguna parte. Llevaba una máscara negra que le cubría parte del rostro pero aun así pude sentir su fortaleza por como se movía entre el resto de personas de la habitación, empujaba todo lo que había a su paso con cierta violencia y decisión. Había poca luz, la iluminación era tenue, y el aire se entremezclaba con humo y ceniza. El ambiente estaba tan cargado que me costaba respirar, pero me quedé sentada en un sofá de tercipelo rojo oscuro que estaba situado en la esquina más escondida de la sala.
Entonces empezó a sonar música clásica y todos los presentes se vieron embriagados por la canción, parecían hipnotizados moviéndose al compás de la sintonía. Todos los presentes menos yo y el hombre de la máscara negra.
Entonces se acercó hasta mí con el mismo paso que antes, pero esta vez algo más dubitativo. Pude intuir por la parte de su cara que estaba al descubierto algo de miedo y nerviosismo, así que me mantuve expectante intentando no hacer ningún gesto con mi cara que pudiera delatarme.
Se sentó junto a mí y fijó sus ojos en los míos con dureza, la intensidad de su mirada era indescriptible. Era como fuego y cada segundo que mantenía mis ojos en los suyos sentía que ardía. El humo y la ceniza del ambiente revoleteaba entre nosotros pero ninguno de los dos parecía darse cuenta. Mientras tanto, el resto permanecía absorto en aquella danza y nosotros permanecíamos absortos el uno con el otro. Sentía como el aire que había entre nosotros quemaba,
No supe que pensar, por una parte una fuerza que escapaba a mi control me empujaba a besarle, y por otra parte le inundaba un halo de oscuridad que no sabía interpretar.
Me tendió la mano, y sin palabras, supe que quería sacarme a bailar. Así que cogí su mano y le seguí hasta el centro de la pista. El cogió mis manos y me las colocó alrededor de su cuello. Las suyas estaban heladas a pesar del calor que parecía emanar su cuerpo, su figura en sí era contradictoria.
Me agarró con fuerza por la cintura y me balanceó a un lado y al otro siguiendo el ritmo de la canción pero sin despegar ni un segundo sus ojos de los míos. Eran de un color marrón verdoso, como si el marrón estuviera inundando al verde o como si la esperanza se estuviera ahogando en la tierra.
Le seguí en su baile durante lo que me parecieron segundos, y cuando acabó la canción intenté deshacer el nudo del antifaz, pero el me detuvo. El tiempo se me escurrió entre los dedos y antes de que pudiera darme cuenta, el hombre de la máscara negra me besó en la frente y desapareció como si sólo hubiera sido un espejismo. Se perdió entre el humo y la ceniza de la sala.
Lady Ginebra
domingo, 19 de noviembre de 2017
martes, 1 de agosto de 2017
lunes, 10 de julio de 2017
El mundo a través de la ventana
Todo se está quemando,
arde,
sus cenizas vuelan.
No está nublado,
hace sol,
y la luz hace que las cenizas brillen en el cielo.
Todo está desordenado,
el miedo inunda mis pulmones,
y no puedo respirar.
Pero el aire está limpio,
la luz ilumina las copas de los árboles,
y el día sonríe.
Todo está bien fuera de aquí,
pero dentro de mí todo son cambios y explosiones.
Mis cenizas intentan asfixiarme.
Pero en el mundo a través de la ventana todo brilla,
todo son luces y música,
y los colores apagan mi oscuridad.
Dentro de un tiempo,
todo estará bien aquí.
la luz entrará por la ventana,
la música entrará por todas partes,
y la ceniza se esfumará.
arde,
sus cenizas vuelan.
No está nublado,
hace sol,
y la luz hace que las cenizas brillen en el cielo.
Todo está desordenado,
el miedo inunda mis pulmones,
y no puedo respirar.
Pero el aire está limpio,
la luz ilumina las copas de los árboles,
y el día sonríe.
Todo está bien fuera de aquí,
pero dentro de mí todo son cambios y explosiones.
Mis cenizas intentan asfixiarme.
Pero en el mundo a través de la ventana todo brilla,
todo son luces y música,
y los colores apagan mi oscuridad.
Dentro de un tiempo,
todo estará bien aquí.
la luz entrará por la ventana,
la música entrará por todas partes,
y la ceniza se esfumará.
jueves, 15 de junio de 2017
Arena negra.
Estabamos allí uno de pie frente al otro rodeados de un silencio que nos inundó de calma hasta que él me miró. Pude sentir como aplastaba mi fortaleza con la intensidad de su mirada. Entonces empecé a templar, y de repente todo a nuestro alrededor tembló conmigo. El suelo empezó a resquebrajarse tan deprisa que no nos dió tiempo a reaccionar antes de que se hiciera añicos bajo nuestros pies. Fue como si un terremoto acabara de producirse pero solo entre nosotros dos.
Así que Caímos.
Caímos con brusquedad contra esta nueva realidad que de momento desconocíamos. El se levantó primero y avanzó hasta mi posición para ayudarme a levantarme. Me tendió la mano y conseguí incorporarme a pesar de que aun seguía un poco aturdida por la caída. Una vez de pie, no pudimos evitar mirar a nuestro alrededor con una curiosidad tan palpable que se leía en nuestros ojos.
Esta realidad era increiblemente luminosa, llena de colores brillantes. Los colores eran tan vivídos que me deslumbraban. Pude ver que el pensaba lo mismo que yo por la mueca divertida que puso cuando entornó los ojos para mirar a su alrededor, tanta luz le cegaba.
Me quedé mirándole intentando leer su expresión, quise decirle algo entre una disculpa y una explicación que no alcanzó a salir de mis labios antes de el me callara.
Me besó con una suavidad que me desarmó por completo. Sentí como todo lo que había dentro de mí se desmoronaba. No habían pasado ni dos segundos cuando algo dentro de mí explotó. Antes de que pudiera darme cuenta todo aquello salió de mí y acabó esparcido por el suelo.
El se alejó con una expresión mucho más relajada que la mía y cogió aquella sustancia entre las manos. Era una especie de arena de color negro brillante. Era tan brillante que hipnotizaba.
Le miré las manos luchando por comprender como toda esa arena podía haber vivido dentro de mi. Me preguntaba cuanto tiempo llevaba allí y si quizás no volvería a sentirme igual sin aquella arena brillante dentro.
Él la intentó sujetar, se quedó mirándola fijamente buscando una explicación en su cabeza hasta que se le escurrió entre los dedos. Yo mientras tanto solo respiraba, mi respiración se había vuelto más profunda y relajada. Por primera vez desde hacía mucho tiempo pude sentir que el aire inundaba mis pulmones de verdad. Así que simplemente disfruté de eso, disfruté de poder respirar.
Así que Caímos.
Caímos con brusquedad contra esta nueva realidad que de momento desconocíamos. El se levantó primero y avanzó hasta mi posición para ayudarme a levantarme. Me tendió la mano y conseguí incorporarme a pesar de que aun seguía un poco aturdida por la caída. Una vez de pie, no pudimos evitar mirar a nuestro alrededor con una curiosidad tan palpable que se leía en nuestros ojos.
Esta realidad era increiblemente luminosa, llena de colores brillantes. Los colores eran tan vivídos que me deslumbraban. Pude ver que el pensaba lo mismo que yo por la mueca divertida que puso cuando entornó los ojos para mirar a su alrededor, tanta luz le cegaba.
Me quedé mirándole intentando leer su expresión, quise decirle algo entre una disculpa y una explicación que no alcanzó a salir de mis labios antes de el me callara.
Me besó con una suavidad que me desarmó por completo. Sentí como todo lo que había dentro de mí se desmoronaba. No habían pasado ni dos segundos cuando algo dentro de mí explotó. Antes de que pudiera darme cuenta todo aquello salió de mí y acabó esparcido por el suelo.
El se alejó con una expresión mucho más relajada que la mía y cogió aquella sustancia entre las manos. Era una especie de arena de color negro brillante. Era tan brillante que hipnotizaba.
Le miré las manos luchando por comprender como toda esa arena podía haber vivido dentro de mi. Me preguntaba cuanto tiempo llevaba allí y si quizás no volvería a sentirme igual sin aquella arena brillante dentro.
Él la intentó sujetar, se quedó mirándola fijamente buscando una explicación en su cabeza hasta que se le escurrió entre los dedos. Yo mientras tanto solo respiraba, mi respiración se había vuelto más profunda y relajada. Por primera vez desde hacía mucho tiempo pude sentir que el aire inundaba mis pulmones de verdad. Así que simplemente disfruté de eso, disfruté de poder respirar.
sábado, 6 de mayo de 2017
Quería que mis lágrimas inundaran tus manos,
y tus labios,
y tu cara.
y tus labios,
y tu cara.
Quería que mis lágrimas nos inundaran,
y que lo entendieras,
y que me salvaras.
y que lo entendieras,
y que me salvaras.
Sólo nuestro amor podrá salvarnos,
te dije.
Pero me equivocaba.
te dije.
Pero me equivocaba.
tu tempestad acabó con nosotros,
llovías,
me apagabas.
llovías,
me apagabas.
Ya no queda fuego,
ni amor.
Ya no estás tú,
ni yo.
ni amor.
Ya no estás tú,
ni yo.
Cielo,
este es el último poema.
Ya no queda nada.
este es el último poema.
Ya no queda nada.
sábado, 8 de octubre de 2016
Te dije quédate,
y me agarraste con mas fuerza y dudas que nunca.
Te lo dije con los ojos,
no será el miedo quien nos separe.
Esta vez será la definitiva,
o nos perderemos para siempre.
Sigo sin saber si alguna vez me perdiste,
En el fondo siempre supe que seguía siendo tuya.
Nadie pudo arrebatarme de ti,
ni siquiera tu locura.
Te lo diré mil veces más,
quédate.
Aunque no consiga salvarnos.
Quédate aunque no me entiendas,
aunque no te entienda,
aunque no nos entendamos.
y me agarraste con mas fuerza y dudas que nunca.
Te lo dije con los ojos,
no será el miedo quien nos separe.
Esta vez será la definitiva,
o nos perderemos para siempre.
Sigo sin saber si alguna vez me perdiste,
En el fondo siempre supe que seguía siendo tuya.
Nadie pudo arrebatarme de ti,
ni siquiera tu locura.
Te lo diré mil veces más,
quédate.
Aunque no consiga salvarnos.
Quédate aunque no me entiendas,
aunque no te entienda,
aunque no nos entendamos.
lunes, 5 de septiembre de 2016
He quemado mis poemas,
La noche palidece tras mis lágrimas,
Todo consuelo era un espejismo,
La noche palidece tras mis lágrimas,
Todo consuelo era un espejismo,
y todas tus palabras eran mentira.
Ya no volvería a encontrarme en tus ojos,
Te habías ido pero yo no lo entendía.
Ya no volvería a encontrarme en tus ojos,
Te habías ido pero yo no lo entendía.
me encontré a mi misma dos años atrás,
y ya no quedaba nada.
Sólo un oasis en mi cabeza,
inundando de arena mi cordura y mis recuerdos.
No quería entenderlo,
y ya no quedaba nada.
Sólo un oasis en mi cabeza,
inundando de arena mi cordura y mis recuerdos.
No quería entenderlo,
escuchaba mis gritos sin comprender porque chillaba.
Tu como una sombra fría y distante te desvaneciste sin rechistar entre las sombras,
Tu como una sombra fría y distante te desvaneciste sin rechistar entre las sombras,
pero en el fondo ya lo sabía,
no hay poema que te retenga.
Tus manos ya se han aferrado a otra cosa,
Se han roto las cadenas que te ahogaban,
no hay poema que te retenga.
Tus manos ya se han aferrado a otra cosa,
Se han roto las cadenas que te ahogaban,
pero yo sigo presa.
Pedí perdón pero ya nadie escuchaba,
No pudiste oír mi voz,
Tu alegría estaba sorda.
Pedí perdón pero ya nadie escuchaba,
No pudiste oír mi voz,
Tu alegría estaba sorda.
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