domingo, 29 de noviembre de 2015


Cargaba toda la decepción del mundo en mis manos,
y toda la desgana en unos ojos tristes,
y cansados que ya ni parpadeaban al llorar.

Huyendo de mi misma me sentí aun más pequeña y frágil,
más perdida que nunca.
Buscaba en tu mirada una razón para volver a sentirme protegida,
buscaba en tus manos el calor que le faltaba a las mías,
y que me faltaba a mí.

Me busqué en la curvatura de tus labios,
que ya no dibujaban una sonrisa.
En tu preocupación y en tu enfado,
en mi desilusión y tristeza.

En todo lo que sabía que necesitaba,
En todo lo que sabía que ya no podría encontrar.




domingo, 13 de septiembre de 2015

Por si acaso alguna vez la hubo, la sigo buscando.
Entre flores secas que han perdido su color,
Entre labios que ya no saben leerse,
Entre bocas que ya no tiemblan al besarse.
Entre tu y yo,
y entre nuestra ausencia.

Por si acaso alguna vez la hubo, te pido que la busques.
Entre los botones de tu camisa,
Detrás del humo de tu cigarro,
Entre copas y salidas,
Y en todo lo que ya no estoy yo.

Busca toda esa magia, 
si no consigues encontrarme.

martes, 28 de julio de 2015

2407

Durante un silencio eterno los dos permanecimos callados aunque solo en apariencia, nuestros pensamientos resonaban por toda la habitación a pesar de que ninguno había abierto la boca.
Él al oir mi respiración algo más agitada me acarició los pómulos y las ojeras en busca de mis lágrimas. Las arrastró lejos con sus dedos y pude notar como cambiaba su postura para abrazarme.
-Prométeme que vamos a querernos siempre. -Me susurró sosteniendo mi cara con una de sus manos.
-Vale.
Fue lo único que fui capaz de decir mientras intentaba buscar sus ojos en la oscuridad. Aunque no los encontré.
-Prométemelo. -Insistió,
-Te lo prometo. -Le dije con algo más de fuerza en la voz y le besé.
Nuestros labios se unieron y en cierta forma sentí como se llevaban con ellos todo el peso de la discusión echándolo a un lado lejos de la cama.
El se colocó de lado agarrándome del brazo para colocarlo entorno a él de forma que pudiera abrazarle mientras dormía, depositando mi mano en su pecho sostenida por la suya.
Apoyé la frente en su espalda y respiré profundamente buscando la relajación que no había sido capaz de encontrar en toda la noche, y cuando sentí que por fin la había encontrado cerré los ojos uniendome a él en su sueño.

A la mañana siguiente abrí los ojos sobresaltada intentando desprenderme de la pesadilla que acababa de tener, pero sólo conseguí que mi respiración volviera a la normalidad cuando le vi allí tumbado a mi lado.
Seguía dormido ajeno a todo lo que había pasado dentro de mi cabeza, y me alegré por un momento de que mi locura siguiera siendo solamente mía.
Estaba colocado de lado, con el flequillo despeinado y tapado únicamente con un pantalón de deporte verde y una sábana enredada en una de sus piernas.
Me quedé mirándole fijamente intentando que aquel ejercicio mental le despertara como me pasaba a mi la mayoría de las veces, pero él ni siquiera se inmutó así que me entretuve recorriendo con los dedos las constelaciones de pecas que se extendían por sus omóplatos y sus brazos.
En lo único en lo que podía pensar era en que era imposible no quererle. No apreciar como el blanco de su piel resplandecía con la luz que entraba por la ventana, o como su expresión se había vuelto totalmente relajada y en paz al contrario que su versión dentro de mi sueño, o incluso su versión de la noche anterior.  
No era capaz de encontrarle cuando discutíamos, pero sobretodo no era capaz de encontrarme a mi misma y eso era aun peor.


lunes, 20 de julio de 2015

Guíame como si tu supieras a donde vamos,
Se parte de mí y cállame cuando los dos sepamos que no llevo razón. 
Sujétame si no soy capaz de sostenerme, 
 y búscame cuando ni siquiera yo sepa encontrarme.
Soy arena entre tus manos.  Reconstruyeme. 

domingo, 7 de junio de 2015


Cuando me siento sola, y todo es fuego y oscuridad,
sólo tu enciendes la luz, sin avivar las llamas.
Cuando sostienes mi mano entre las tuyas,
Alejas todos los miedos que me separan de ti.
Cuando me miras,  de esa forma que parece que desnudes mis pensamientos,
Se que ves  a través de mí, a través de todas mis inseguridades y complejos.
Cuando me abrazas. cuando sostienes mi cara entre tus manos,
Sé que estoy a salvo, A pesar de todo y todos,  A pesar de todo lo que me hace daño.





domingo, 19 de abril de 2015

19.

 El me sostenía por la cintura mientras yo acariciaba su espalda,  fijándome en cada una de las pecas que adornaban sus clavículas y sus hombros.  
Entonces puso su mano en mi mejilla y yo alcé la mirada para centrarla en sus ojos. 
Tenía unos ojos bonitos, pero no era la típica belleza obvia de unos ojos azules.  
Era una belleza menos evidente, solo visible para alguien que de verdad prestara atención a como el verde de sus ojos inundaba al marrón cuando el sol iluminaba su cara. 
Solo visible para quien fuera capaz de descubrirla. 
Quería seguir siendo yo quien fuera capaz de ver todo eso. 
Y de admirar cada una de las cosas que nos diferenciaban sin llegar a separarnos.  
Cada una de las diferencias que hacían que aprendiéramos el uno del otro. 


domingo, 8 de marzo de 2015

M.

Tus labios se amoldaban perfectamente a los míos, como una pieza de un puzzle que encajaba perfectamente. Tenía la certeza de que su sitio era irremediablemente ese, y que colocarlos en cualquier otro sitio hubiera sido un error.
Me sentía segura durante el tiempo en el que tus dedos acariciaban el dorso de mi mano, y a la misma vez  me volvía fría y frágil como el cristal.
Ni siquiera yo hubiera sabido explicártelo. Y a la misma vez, se que solo tu hubieras podido entenderme.
Pero después me mirabas y todas mis dudas se disolvían en el aire como si nunca hubiera tenido que pronunciarlas.
Ya te lo dije, no hay mayor fuente de inspiración que algunas personas, y a ti ya te escribía incluso antes de conocerte.

lunes, 19 de enero de 2015

No sé si eran tus ojos los que se fundían cuando me mirabas,
o era yo que me derretía,  no era capaz de distinguirlo.
Podía verlo todo en ellos, y a la misma vez no era capaz de ver nada más a parte de ti.
Como si todo lo que había a nuestro alrededor se volviera invisible, o simplemente dejara de tener importancia.
Tu sonreías como si ya lo supieras,
nunca te cansabas de repetirme que estaba loca por ti.
Lo veías en cada uno de mis gestos,
lo veías incluso en cada una de las palabras que no te decía.
Mis palabras siempre se quedaban flotando en el aire,  presentes sin necesidad de pronunciarlas.