lunes, 5 de septiembre de 2016

He quemado mis poemas,
La noche palidece tras mis lágrimas,
Todo consuelo era un espejismo,
y todas tus palabras eran mentira.

Ya no volvería a encontrarme en tus ojos,
Te habías ido pero yo no lo entendía.
me encontré a mi misma dos años atrás, 
y ya no quedaba nada.
Sólo un oasis en mi cabeza,
inundando de arena mi cordura y mis recuerdos.

No quería entenderlo, 
escuchaba mis gritos sin comprender porque chillaba.
Tu como una sombra fría y distante te desvaneciste sin rechistar entre las sombras,
 pero en el fondo ya lo sabía,
no hay poema que te retenga.

Tus manos ya se han aferrado a otra cosa,
Se han roto las cadenas que te ahogaban,
pero yo sigo presa.
Pedí perdón pero ya nadie escuchaba,
No pudiste oír mi voz,
Tu alegría estaba sorda.