sábado, 29 de diciembre de 2012




No sé, al menos cuando estábamos juntos tenía la sensación de que todo iba bien. Mantenía todos mis pedacitos juntos, y eso era lo que valía.Aunque en ese momento no me diese cuenta de lo que eso significaba. Supongo que lo único que me queda ahora es intentar levantarme, o intentar creer que en realidad nunca me he caído aunque sepa que eso no es verdad. Total, de todas formas, la verdad es muy subjetiva cuando sabes que estás viviendo una mentira.

                             

miércoles, 26 de diciembre de 2012



La verdad es que en ese momento sólo quería que te fueras, que fuera como fuera desaparecieras. Todo a mi alrededor se nublaba cuando aparecías, o incluso cuando insinuabas regresar aunque fuera sólo por unos segundos a mi vida. Envolvías  todo de tonos negros y grises, convertías en sombra todo lo que tus manos rozaban sin querer,y odiaba vivir continuamente entre tus sombras. Siempre había preferido la luz aunque ahora no fuera capaz de verla.



miércoles, 19 de diciembre de 2012



En ese momento no había nada peor que mirar hacia atrás. Intentar recordar un pasado que ahora no era más que un borrón en el tiempo resultaba increiblemente insoportable. El paso de los días había enborronado mis propias huellas y también las suyas. Me costaba acordarme de la parte mala de aquella historia, todo lo negativo se había desvanecido junto a mis propios pasos en su camino. Porque después de todo hay huellas que se marcan con la suficiente fuerza como para que nosotros podamos borrarlas con nuestras propias manos. Algunos recuerdos no se borran, sólo pueden ser empañados con otros mejores. Y ese era el problema,  ahora sólo había lugar para los momentos buenos que habíamos pasado juntos aunque el simple hecho de pensar en pasado volvía a recordarme que todo aquello no regresaría más. Y bueno, supongo que poner un punto y final a algo que de verdad quieres nunca es fácil, y más aun si ese algo en realidad es una persona.



martes, 27 de noviembre de 2012



No podía dejar de mirarle, nuestras pupilas colisionaban en el aire de una forma que no podría explicar ni aunque lo intentara,  respiraba su olor, le respiraba a él.  Me inundaba totalmente su fragancia recordándome como era todo antes de que se marchara como si nunca se hubiera ido y ni siquiera me hubiera dado tiempo a echarle de menos.
Supongo que sí,todo cobra más valor si tiene un final, por eso tendemos a intentar retener las cosas que son temporales. Si hay algo que nos asuste más que perder, es ver como se desvanece algo que ya hemos ganado antes.