No podía dejar de mirarle, nuestras pupilas colisionaban en
el aire de una forma que no podría explicar ni aunque lo intentara, respiraba su olor, le respiraba a él. Me inundaba totalmente su fragancia
recordándome como era todo antes de que se marchara como si nunca se hubiera
ido y ni siquiera me hubiera dado tiempo a echarle de menos.
Supongo que sí,todo cobra más valor si tiene un final, por eso tendemos a
intentar retener las cosas que son temporales. Si hay algo que nos asuste más
que perder, es ver como se desvanece algo que ya hemos ganado antes.

No hay comentarios:
Publicar un comentario