domingo, 30 de noviembre de 2014

He perdido la noción del tiempo, no encuentro tu dirección por más que lo intento.
 Y lo peor es que no me queda nada que decir ni hacer para encontrar el camino de vuelta. No sé seguir, no sé regresar. 
No quedan opciones para el que está perdido entre la nada. 
Mis ojos se quedan anclados sin remedio en el brillo incesante y gris de la calzada,
 ha llovido mucho, dentro y fuera de mí. 
Y ahora sólo queda admirar la belleza que queda tras el desastre.
Estoy haciendo añicos tu ausencia entre mis dedos congelados por el frío.
Ojalá estuvieras aquí para envolver mis manos con las tuyas y alejarme de todo esto. 
Pero ya no me queda ni tu rastro. 
No sé donde te has metido, no sé si quiero averiguarlo.
Cuando ya está todo dicho, es cuando cualquier tipo de consuelo se vuelve innecesario. 

viernes, 21 de noviembre de 2014

y así es como tú me alejaste de ti.

Y  mientras tanto tú, seguías siendo incapaz de mirarme.
Tus ojos, antes cercanos y que me solían ser tan familiares,
 ahora no eran más que un triste espejismo de lo que quise que fuéramos.
 Los mantenías alejados de mi vista,
 me mantenías alejada de ti, sólo por si acaso.

Tu voz me sonaba demasiado lejana, pero aun era capaz de oírla ahogarse en mi memoria,
 se perdía como un susurro débil, se escondía entre mis gritos.
Te has convertido en un viento gélido y corrosivo que se extiende desde mi pecho hasta la punta de mis dedos, congelándome hasta sellar mis labios.
Sólo tú has conseguido dejarme sin palabras.
Hielas mis lágrimas, 
que caen a mis pies haciéndose añicos como si fueran cristales. 
Pero no quiero echarme la culpa porque no hay culpa que arregle todo esto.
Ahora soy ese tren que no regresa, sin rumbo.

Sin miedos, me salvaré yo sola.


martes, 18 de noviembre de 2014

He intentado dejar atrás tus huellas,
supongo que ya sabrás eso.
Me gustaría que lo supieras.
Me gustaría que quisieras saberlo.

Estoy cansada de buscarme.
Así que me rindo. 
Me he perdido huyendo de ti, 
porque eres tú el que está en mis ojos.
Estás en cada pestañeo.
Estás.
Y después desapareces, todo en el mismo segundo.