martes, 27 de mayo de 2014

Simplemente no quería que llegara el momento en el que tu estuvieses ahí,
y yo estuviese ahí también. Y los dos nos miráramos y ninguno fuera capaz de ver al otro.
Como si no nos conociéramos, o como si prefiriéramos no hacerlo. 
Como si echando la vista atrás ya no recordásemos nada,
ni las risas,
(tu risa)
ni las miradas cómplices,
(tus miradas cómplices)
ni las caricias, 
(tus caricias)
ni los besos.
(tus besos)
Nadie podía culparme por intentar retrasar ese momento todo el tiempo que fuera capaz,
todo el tiempo que me dejaras.
Al fin y al cabo, estirar los segundos siempre se me daba bien cuando estaba contigo.
Me encantaba que nos dieran las tantas,
que se nos hiciera de día, 
Me encantaba quedarme mirando como se nos acababa el tiempo, porque sí
no te creas que se me olvida que la magia también se acaba.

domingo, 11 de mayo de 2014

10

Cuando se reía sus facciones expresaban niñez y viveza, no siempre tenía la misma sensación cuando le miraba, a veces parecía que sus ojos estuvieran apagados como si alguien hubiera presionado el interruptor de la luz dentro de él. Cambiaba de expresión con facilidad.
A pesar de eso sabía leer sus gestos bastante bien, incluso cuando se limitaba a mirarme fijamente esperando a que leyera en sus pupilas lo que fuera que estuviera pensando, no siempre conseguía acertar pero supongo que me gustaba intentarlo.
No era tan transparente como me hubiera gustado, a veces se volvía totalmente opaco, no dejaba pasar ni un ápice de luz a través de él,  no me dejaba pasar. Se volvía una ventana con vistas a ninguna parte.
Sabía que lo único que intentaba era no darse a conocer, pero nunca me había quedado del todo claro si al menos se conocía a si mismo.
Mi visión sobre él también era cambiante, el era como un prisma, y mi opinión cambiaba dependiendo de la cara que decidía mostrarme.