En ese momento no había nada peor que mirar hacia atrás.
Intentar recordar un pasado que ahora no era más que un borrón en el tiempo
resultaba increiblemente insoportable. El paso de los días había enborronado
mis propias huellas y también las suyas. Me costaba acordarme de la parte mala
de aquella historia, todo lo negativo se había desvanecido junto a mis propios
pasos en su camino. Porque después de todo hay huellas que se marcan con la
suficiente fuerza como para que nosotros podamos borrarlas con nuestras propias
manos. Algunos recuerdos no se borran, sólo pueden ser empañados con otros
mejores. Y ese era el problema, ahora
sólo había lugar para los momentos buenos que habíamos pasado juntos aunque el
simple hecho de pensar en pasado volvía a recordarme que todo aquello no
regresaría más. Y bueno, supongo que poner un punto y final a algo que de
verdad quieres nunca es fácil, y más aun si ese algo en realidad es una
persona.

No hay comentarios:
Publicar un comentario