Me miró desde la más absoluta indiferencia, con la frialdad de un bloque de hielo,
no fui capaz de ver en sus ojos el más leve atisbo de vida, carecían de todo lo que creía a ver visto en ellos a penas meses atrás, eran impenetrables como una roca.
Pero supongo que hacían juego con el resto de su rostro, gélido e impasible.
Su cuerpo ahora sólo me parecía un contenedor vacío, casi no llegaba a recordar como se encendía el mío cuando le miraba,
como mis pupilas le buscaban sin querer cuando estaba cerca,
llegados a este punto ni podía ni quería acordarme de nada de eso.
no fui capaz de ver en sus ojos el más leve atisbo de vida, carecían de todo lo que creía a ver visto en ellos a penas meses atrás, eran impenetrables como una roca.
Pero supongo que hacían juego con el resto de su rostro, gélido e impasible.
Su cuerpo ahora sólo me parecía un contenedor vacío, casi no llegaba a recordar como se encendía el mío cuando le miraba,
como mis pupilas le buscaban sin querer cuando estaba cerca,
llegados a este punto ni podía ni quería acordarme de nada de eso.
Así que le sonreí y le dije:
-Arderé para siempre dentro de ti que lo sepas.
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