–Te prometo que este momento es el más especial
de toda la semana, y seguramente de todo el mes. Porque estoy contigo. –Me dijo
él.
Y
clavó sus ojos sobre los míos con
fuerza, sentí el peso de sus pupilas echando a bajo todo el muro de orgullo y
enfado que me había estado rodeando todo el día. Me estrechó entre sus brazos y
me relajé, su olor me abrazaba también y
cuando respiraba acababa respirándole a él.
Me
apretaba como si no quisiera que lo soltara, como si en el fondo supiera que
acabaría dejándome escapar, otra vez.
Así
que no fui capaz de decir nada, supongo que no quería estropearlo. Quería
retener ese momento en mi cabeza, me hubiera gustado poder sentirme así para
siempre.
Deshizo
el abrazo y me besó, sosteniendo mi cara con su mano, yo sujeté su mano con la mía colocando mi
mano en torno a su muñeca. Fue un beso suave, casi delicado, como si los dos
fuéramos de cristal y en cualquier momento pudiéramos rompernos el uno al otro.
No me hubiera importado que me hubiera roto en ese momento, le hubiera dejado
hacerlo, sólo por esa vez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario