miércoles, 15 de octubre de 2014

10/10/14

No podía pensar en otra cosa que no fueras tú y tu forma de mirarme, o en
tu sonrisa,
que jugaba al escondite con la mía cuando nos besábamos,
sólo conseguían encontrarse cuando decidíamos abrir los ojos,
cuando conseguíamos separarnos aunque fuera por unos segundos.
Para después volver a esconderse en otro de nuestros besos.

No podía pensar en otra cosa que no fueras tú y tu forma descara de actuar,
o en tus manías, tus tonterías...
O incluso cualquiera de todas tus cosas malas. En ese momento cada una de ellas dejaron de pesar.
Se volvieron invisibles.
O no sé, lo mismo era yo que con tus manos tapándome los ojos era incapaz de verlas.

No podía pensar en otra cosa que no fuéramos nosotros dos.  Ardiendo juntos.




No hay comentarios:

Publicar un comentario