sábado, 13 de septiembre de 2014

11/120914

Le pillé sonriendo y sólo pude pensar que me hubiera quedado allí viéndole sonreír para siempre.
En ese momento lo tuve claro, nunca había tenido elección porque nunca hubiera sido capaz de no elegirle a él. De ninguna de las formas, y en el fondo ya lo sabía. Luchaba contra mi misma porque sabía que estábamos condenados, que yo misma lo estaba.
Y aun así seguía prefiriendo ese infierno a cualquier otro, su infierno como prioridad entre cualquiera de mis opciones. Como si estuviera viendo el final del precipicio y aun así decidiera seguir corriendo,





No hay comentarios:

Publicar un comentario