Dentro de mi todo eran precipicios, finales detras de otros finales y caminos que no llevaban a ninguna parte. Los seguía a ciegas, ni siquiera intentaba no estrellarme. En el exterior todo era fuego y explosiones y yo lo único que quería era arder y estallar con ellas. Ser todo y nada al mismo tiempo. Encenderme y apagarme.
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