Reencontrarme con sus labios fue como volver a encontrarme a
mi misma, fue como si de alguna forma me estuvieran diciendo “Bienvenida a casa”,
como si el tiempo no hubiera pasado entre nosotros.
Sus manos ardían en mi piel fría, las mías descansaban en su
cuello,le miraba como siempre, como si todo lo que habíamos dicho y hecho nunca
hubiese pasado. Supongo que en ese momento lo único en lo que podía pensar era
en que no quería que se fuera y en lo mucho que le había echado de menos, su
forma de tocarme, su perfecta sonrisa de idiota, todo lo que le hacía ser como
era y que me había y seguía enganchando después de este tiempo.
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